OPINIÓN,  lunes 26 de Junio de 2006.

El Desarrollo Sustentable

(*) Por Héctor Albaretto

El concepto “desarrollo sustentable” fue impuesto en 1987 en el seno de las Naciones Unidas por la Comisión Mundial del Medio Ambiente y del Desarrollo. Esta idea a su vez fue recogida y cristalizada, en todo su sentido, en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992. Se define como “el desarrollo que satisface las necesidades del presente sin afectar el derecho que tienen las generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”. En síntesis es el deber que tienen las generaciones presentes de progresar sobre la base de un enfoque de triple línea de acción: económica, social y ambiental.

El capítulo argentino de esta cuestión tiene sus antecedentes en 1972, meses antes de celebrarse la Conferencia de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente Humano (Cumbre de Estocolmo). El 21 de febrero de 1972 en Madrid el ex presidente Perón publicaba su “Mensaje a los pueblos y gobiernos de la Tierra”, un compendio de causas, consecuencias y posibles soluciones a los problemas ambientales ocasionados por la utilización irracional de los recursos naturales por parte de los países del Primer Mundo.

Algunas definiciones categóricas de esa carta son:

Las mal llamadas sociedades de consumo son en realidad sistemas sociales de despilfarro masivo.

La concientización debe originarse en los hombres de ciencia pero sólo puede transformarse en la acción necesaria a través de los dirigentes políticos.

El ser humano cegado por el espejismo de la tecnología ha olvidado las verdades que están en la base de su existencia… Se debate en medio de la ansiedad, el tedio y los vicios que produce el ocio mal empleado

La carta habla también de calentamiento global, adelantos tecnológicos, defensa de nuestros recursos naturales, integración con países hermanos, geopolítica, nuevo modelo de producción y consumo, justicia social, independencia económica, soberanía nacional. Y, lo más importante, aporta ideas, posibles soluciones y cómo ponerlas en práctica.

En el marco legal, el concepto “desarrollo sustentable o sostenible” se encuentra definido en el artículo 41 de la Constitución Nacional y en leyes provinciales y ordenanzas municipales desde los primeros años de 1990. ¿Y por casa como andamos? Nuestra ciudad se encuentra ambientalmente al borde del colapso. Si no, caminemos por la peatonal y un aroma desagradable nos irritará, observemos los residuos en la hermosa Cañada, nademos en el Suquía a la altura de Bajo Grande, alquilemos una vivienda con aguas servidas en los barrios del sur, develemos el enigma de la leucemia en Ituzaingó Anexo, visitemos y comprobemos el funcionamiento del predio-basural de Bouwer. Eso sí, el “desarrollo sustentable” figura entre las directrices de la Municipalidad, desde la puesta en escena del PEC (Plan Estratégico de Ciudad de 1994).

Esto se repite en la provincia, con 700 basurales a cielo abierto, muchos de los cuales están en zonas de promoción turística; con un programa Córdoba Limpia con diagnóstico bueno, propuesta satisfactoria e implementación no satisfactoria por no tener en cuenta el efecto Nimby, siglas inglesas que significan “No en mi patio trasero” (Not in my back yard); con una ley de tratamiento y disposición de residuos que la inmensa mayoría de los municipios no cumple ni hace cumplir; con envases de agroquímicos que se tiran, entierran o queman en los campos de la provincia; con el avance indiscriminado y anárquico de la frontera agrícola, entre otros.

En el ámbito empresario, algunos por moda hablan de la Responsabilidad Social Empresaria (RSE) y muy pocos se comprometen seriamente no sólo a cerrar su balance económico con superávit sino sus otros dos balances no menos importantes como el social y el ambiental. Por el lado de los consumidores cordobeses, la irresponsabilidad, por la falta de conciencia de la mayoría, es la estrella que brilla en el firmamento del mercado de consumo.

Pero no todas son pálidas. Por suerte estamos transitando desde 2005 hasta 2015, el decenio de la Educación para el Desarrollo Sustentable establecido por la Cumbre de Naciones Unidas de Johannesburgo (2002) y así lo ha entendido y lo está poniendo en práctica el sector docente de Córdoba que trabaja en esa dirección y al mismo tiempo abre las puertas de sus establecimientos a las organizaciones que quieren sensibilizar, motivar e introducir a las nuevas generaciones en un espacio sinérgico para hacedores ecológicos.

Por último, los medios de comunicación se van dando cuenta del importante rol y espacio que están llamados a protagonizar y ocupar, desde una nota en un diario hasta campañas masivas de concientización con el aporte de todos. Para encontrar soluciones debemos terminar con la hipocresía que no es otra cosa que una absurda contradicción entre lo que se piensa, se dice y se hace.

El desarrollo sustentable debe motivarnos a la acción permanente por convicción (razón, sentimiento y esfuerzo) y no por un rapto cosmético de moda.

(*) Presidente de la Fundación C.E.I.PO.S.T,  Centro de Estudios e Investigaciones Políticas, Sociales y Técnicas.